El
Castillo de Ajlun es llamado por los árabes Qala'at ar-Rabad y fue
construido por ellos como protección contra los cruzados. Tiene unas
fantásticas vistas sobre el valle del Jordán y otros tres valles
que convergen en él. Fue construido por un general y sobrino de Saladino:
Izz ad-Din Urama en 1184 y ampliado en 1214. Permitía transmitir mensajes
del Éufrates a El Cairo en cuestión de un día por medio
de palomas y faros.
Fue destruido por la invasión mongola en 1260 y vuelto a reconstruir por el sultán mameluco Baibars.
El castillo estaba en un sitio estratégico para vigilar el valle del Jordán y estaba rodeado de, según dicen, los olivos más viejos y más productivos de la región. Es más según mi maravillosa guía, hasta desde Israel venían a recoger sus aceitunas.
En el castillo vimos un poco más de cerca a los jordanos. Había muchas mujeres veladas de pies a cabeza con lo que se empezó a discutir sobre el trato de inferioridad que se da a las mujeres en estos países.
Afortunadamente, también había familias enteras en las que las mujeres iban vestidas como cualquiera de nosotras.
Al
parecer hasta la pubertad pueden ir sin velo, después deben ir al menos
con un pañuelo y a partir de que se casan deben taparse por completo.
Había algunas que iban hasta con los ojos tapados, lo cual debe ser
un poco incómodo por ejemplo para comer e incluso algo peligroso si
tienes que bajar unas escaleras o conducir un coche.
El castillo estaba un poco deteriorado, pero aún quedaban salas completas. Además la vista sobre el paisaje de olivos era bonita y nos recordaba un poco a Jaén.