Enseguida
se puede ver el anfiteatro nabateo ampliado por los romanos, y esparcidas
por todos lados, multitud de tumbas como la de la Urna o la de Palacio. Íbamos
paseando y veíamos las vistas de las tumbas reales desde abajo, decidimos
continuar hasta el extremo de la ciudad, para dedicar el día siguiente
a la zona más cercana a la entrada.
Pasamos por la calle romana con columnas y por varios templos y vimos encima de nosotros la tumba de Aarón.