Troya. La Iliada

Juicio de Paris En ruta de nuevo, Timur nos contó la historia de la guerra de Troya.

Hera, Palas Atenea y Afrodita, tres diosas del Olimpo, discutían sobre quién era la más bella. Zeus, para poner paz hace que decida el mortal más guapo de la época: Paris, hijo de Príamo, rey de Troya.

Hera y Atenea prometen a Paris hacerle el rey más poderoso de la tierra y Afrodita le ofrece la mujer más bella del mundo.

Paris elige a Afrodita y consigue el amor de Helena, a la que rapta y lleva a Troya.

El marido de Helena, Menelao, rey de Esparta se une a su hermano Agamenón, rey de Micenas para recuperar a su mujer, y así se inicia la guerra de Troya entre los aqueos y los troyanos.

Por los aqueos luchan los reyes Agamenón y Menelao y los héroes Aquiles, Patroclo, Ulises y Ayax. Por los troyanos combaten el rey Príamo y sus hijos Paris, Héctor y Eneas.

Después de diez años de asedio hay una disputa entre Agamenón y Aquiles y este último se niega a combatir. Patroclo lucha en su lugar con la armadura de su amigo y Héctor le mata en la batalla y se queda con la armadura.

Aquiles jura no enterrar a Patroclo hasta matar a su asesino. Héctor y Aquiles luchan y esta vez es Aquiles quién mata a su enemigo y recupera su antigua armadura. Después de matarle arrastra el cuerpo de Héctor atado a su carro y lo abandona para que lo devoren las aves carroñeras.

Príamo va al campamento enemigo y Aquiles se apiada de él y le devuelve el cuerpo de su hijo.

Luego es Paris quien consigue matar a Aquiles cuando le alcanza con una flecha en su único punto débil: el talón.

Poco después es Paris quien muere herido por una flecha envenenada.

Gracias al ingenio de Ulises finaliza la guerra. Hace creer a los troyanos que los aqueos abandonan el combate y regresan a sus barcos.

Ulises deja ante los muros de Troya un gran caballo de madera en cuyo interior está escondido con un grupo de guerreros bien armados.

Los troyanos pensando que es un regalo de los dioses, lo introducen en la ciudad y este es el fin de la ciudad de Troya.

Alejandro Magno pasó por aquí alrededor del año 300 a. C. Y junto con su amigo Efestión se dirigió a las ruinas de Troya.

Allí, él y su compañero danzaron desnudos alrededor de la tumba de Aquiles en homenaje al gran héroe. Luego hicieron sacrificios a la diosa Atenea, solicitando su protección para las guerras venideras.

Efestión honró la tumba de Patroclo, el amigo de Aquiles, y los sacerdotes de un templo cercano ofrecieron a Alejandro un escudo que, supuestamente, había pertenecido a Aquiles.

Más tarde Julio Cesar en el 85 a. C. quiso emular a Alejandro Magno y también danzó desnudo en las ruinas de Troya. Julio Cesar se proclamó además descendiente de Eneas, el único hijo de Príamo que sobrevivió a la guerra y que según la leyenda fundó Roma.

Las ruinas de Troya

Llegamos a la antigua Ilión y paseamos por sus ruinas.

Según nos contó Timur - y según leí después en "Corazón de Ulises" de Javier Reverte -, el descubridor de Troya, Heinrich Schliemann, no fue tal. El lugar donde se había asentado Troya no era desconocido. De hecho, fue el vicecónsul americano el que aconsejó a Schliemann excavar en la colina de Hisarlik, donde muchos expertos habían situado la existencia de la ciudad.

El Caballo de Troya

Schliemann se puso la medalla del descubrimiento y se dedicó a destrozar las ruinas al excavar de una manera no sistemática y sin preocuparse de respetar ni de analizar los distintos estratos o capas que existían. No era un arqueólogo profesional, sino un millonario obsesionado por las ciudades homéricas. Según Timur buscaba el Tesoro de Príamo y, efectivamente encontró un tesoro, aunque no fue exactamente el que pensaba. El tesoro que localizó no era de la época de Príamo, sino de Troya II (2500-2300 a. C.), mucho antes de que este rey naciera, pero aún así él lo llamó el Tesoro de Príamo. Schliemann, burlando a los vigilantes turcos de la excavación, robó el tesoro y lo llevó a Berlín.

Durante la II guerra mundial desapareció y hace poco ha vuelto a aparecer en Moscú. Turquía aún tiene esperanzas de que se lo devuelvan.

"Corazón de Ulises" dice sobre este personaje:

Lo único bueno que tenía es que trabajaba con un verdadero arqueólogo que hacía lo posible por rescatar y reconstruir lo que Schliemann descartaba.

Afortunadamente los que excavaron más tarde el lugar de Troya han sido más respetuosos y más profesionales.

Hay varios niveles de ruinas pertenecientes a distintas épocas y es difícil hacerse una idea de como era la ciudad. Nos hicimos muchas fotos con el caballo y poco más.



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